• 29-06-2022
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Van Lacke: “En la ACB tienes que estar al máximo todos los días”

El País Vasco y sus deseos de independencia son conocidos mundialmente. El futbol ayudó mucho en la repercusión gracias a las buenas temporadas del Athletic Club de Bilbao. Lo que no se conoce mucho es su distribución política, sus costumbres, la vida diaria en esta región.

El País Vasco es una comunidad autónoma, cuya capital recibe el nombre de Vitoria-Gasteiz. Esta ciudad es conocida por los fanáticos del básquetbol argentino porque allí se encontraba el Tau Cerámica, que luego pasaría a llamarse Baskonia. Más al norte, bañada por el mar cantábrico, se encuentra la ciudad de San Sebastián/Donostia, capital de la provincia de Guipúzcoa. Lleva ese nombre por una decisión política del ayuntamiento, ya que Donostia viene de Done Sebastiáne en la lengua euskera, reconocida como la lengua vasca. Quienes caminen por aquí notaran de que las personas no hablan prácticamente en español entre ellas. Manejan su propia lengua e incluso hay escuelas donde se enseña al español como su segunda lengua.

Para conocer la ciudad más linda de España, como muchos españoles aseguran, nos dirigimos hasta allí, a 20 Kilómetros de la frontera con Francia, y nos encontramos con un jugador argentino que vivió casi toda su carrera en la ACB. A la orilla del mar, Federico Van Lacke nos recibe y, en una prolongada charla, nos empieza comentando cómo es la vida en su nueva ciudad.

La ciudad me ha sorprendido muchísimo. Principalmente la conexión de la gente con la naturaleza. El hecho de tener al mar a seis cuadras de mi casa, por ejemplo, para el verano, o tener la montaña a pocos kilómetros de la ciudad para esquiar en invierno. Tener la posibilidad de estar en la nieve, y también estar en el mar le permite a uno escaparse y mezclarse en la naturaleza. No tan solo eso, sino que la vida diaria de las personas nativas de aquí gira en torno a eso. Vemos normalmente a gente con bicicleta, rollers, patinetas, la tabla de paddel surf o kayak. Mi rutina diaria depende de los entrenamientos. Hacemos uno solo de cuatro horas y media donde abarcamos todo. Primero lo relacionado a pesas, físico, agilidad. Y luego el entrenamiento “vendando” como se llama al de básquet puro. Estratégicamente luego tenemos más tiempo para descansar y recuperarnos. Por las tardes comparto con la familia, buscó a mis hijas del colegio, compartimos actividades y estoy conectado a ellas. Quizás muchas veces en Argentina, con tanto tiempo de giras y doble turnos, perdía mucho tiempo con mis hijas.”

¿Cómo sentiste el trato de los españoles para los argentinos en todos estos años?

“Siempre he recibido un trato excepcional. Me han hecho sentir como en casa, también por el hecho de que nosotros siempre intentamos mezclarnos y ser parte de la ciudad y el entorno donde vivimos. Entonces de esa forma hemos podido lograr amistades muy profundas que más allá de haber pasado diez años o más, seguimos teniendo y seguimos recordando grandes momentos. Nos han hecho sentir como parte de nuestra familia y nosotros también les abrimos en su momento las puertas de nuestra casa.”

¿Son diferentes las hinchadas de cada club español?

“Cada ciudad tiene su carácter diferente. Lo más caliente que me tocó vivir fue en Estudiantes con “La Demencia”, que es una hinchada muy peculiar a nivel español. Muy parecido a lo futbolero, pero con mucho respeto siempre y con mucho humor en los cantos y continuamente tratando de estar cerca de los jugadores. Acá, en San Sebastián, son más fríos, quizás un poco más lejanos, pero siempre con mucho respeto y mucha admiración por el esfuerzo que hacemos, por como representamos la camiseta y de sentir, aunque sea por un año, el club en el que jugamos.”

Familia

En el año 2014 nació Serena Van Lacke. La pequeña tuvo un cuadro de bronquiolitis al poco tiempo de haber nacido. Hoy, con una sonrisa en su rostro después de haberlo superado, Fede nos comenta como fueron esos momentos.

“Ella está muy bien. Mi hija más pequeña Serena, apenas nació en el año 2014 sufrió un cuadro de Bronquiolitis y estuvo un mes en terapia intensiva. Estuvo tres semanas dormida completamente, con respiración asistida, totalmente sedada. Era muy pequeña, tenía un mes de vida y realmente fue un momento durísimo. El más duro de nuestra vida, a nivel familiar y a nivel personal. Pero con mi mujer pusimos el pecho, salimos adelante, con mucho apoyo de Estudiantes de Madrid, de mi entrenador, compañeros y la directiva del club. La afición del club e incluso la afición de otros clubes, de España en general, nos dieron un apoyo incondicional que nos permitió sobrellevar el momento.”


¿Se sienten españolas?

“La mayor nació en Barcelona y la más pequeña en Madrid y vivieron más tiempo en España que en Argentina. Obviamente que las mantenemos conectadas con las costumbres argentina, toman mate, comemos chipa cuando podemos. Están más arraigadas a las costumbres españolas, pero les tratamos de inculcar también las nuestras, para que sepan de donde somos.”

Actualidad

Federico Van Lacke debutó en Echagüe de Paraná y jugó allí hasta al año 2002. La camiseta de Cantabria Lobos fue la primera que lo recibió en España, país donde viviría los siguientes diez años consecutivos. A los 38 años, el santafesino nos brinda sus sensaciones sobre esta nueva temporada y cómo observa la evolución en el básquet moderno.

¿Cómo te sientes este año en la ACB?

“La verdad que muy bien, estoy muy contento. Más que nada a nivel de satisfacción, de poder disfrutar a los 38 años y de seguir disputando la liga ACB. La considero una liga super competitiva, donde cada día hay que estar al máximo, tanto en entrenamientos como en partidos. Hoy me toca ser parte de un proyecto como el que Gipuzkoa Basket a formado. Sobre todo, el hecho de ser el jugador más veterano del equipo, participando un poco como intermediario entre Cuerpo Técnico y jugadores. También tomando decisiones dentro de la cancha para que el equipo funcione bien. Me llena de orgullo, de motivación, y me impulsa a seguir entrenando y a seguir preparándome para continuar compitiendo en el primer nivel.”

¿Cómo era el Van Lacke del Cantabria Lobos en el 2002 y cómo es el actual?

(Risas) “Ha pasado mucha agua por debajo del puente. Era explosivo, no se cansaba nunca. Realmente era un chico con mucha ilusión, con muchas ganas de trabajar. Muy impulsivo también, con mucha sangre caliente para jugar. Especialmente, era una esponja a la hora de aprender de mis entrenadores y mis compañeros, incluso de los rivales. Atento siempre de lo que pasaba a mi alrededor, para estar copiando y mejorando cada día. Hoy soy mucho más templado, más tranquilo. Con la cabeza fría, mirando más el desarrollo del equipo, del grupo y del club también. Eso me lo dio la experiencia, la estabilidad emocional también. Ya son muchos años viviendo lejos de casa, con la familia montada acá en España. Eso me permite estar más tranquilo y más conectado.”

¿Cuánto cambió el básquet en estos 16 años y como te adaptaste?

“Ha cambiado muchísimo. Hubo años en los que se jugaba más para tiradores. Otros donde solo se corría, asimismo con el bloqueo directo central. Hoy por hoy es el lanzamiento de tres y ocupar muchos espacios. Ser capaz de penetrar, de tirar, defender, pasar. Si no dominas tres facetas del juego, terminas siendo un jugador con falencias. Entonces cada día debes sumar distintas cosas a tu juego, porque el nivel del baloncesto avanza, el nivel de Euroliga avanza de manera desorbitada y uno debe adaptarse en todo para mantenerse enganchado en ese nivel de exigencia que tiene la ACB en mi caso.”

La Liga Nacional

¿Viste cambios en la Liga Nacional Argentina?

“Yo he notado cambios. En boca, si bien es un club que impone mucho respeto, tenía por ahí falta de coordinación. Nos pasaba que había días que llegamos a entrenar diez o quince minutos tarde, por la distancia del club. Después muchos inconvenientes en los temas de los viajes, la comodidad. Problemas de logística, que perjudicaban a que el jugador no pueda solamente focalizarse en entrenar y en jugar al mejor nivel que esté dispuesto a dar. Siempre remarco ese último partido que perdimos con Boca, no por culpa del club precisamente, sino que sufrimos un apedreada en Corrientes, muy parecida a lo que pasó hace poco en el Boca-River. Fue en el quinto partido de la semifinal, habíamos llegado dos equipazos, super competitivos y los dos podíamos pasar a la final. Sin embargo, se amargó por una situación ajena a lo basquetbolístico y lleva a replantear si uno quiere seguir o cambiar de rumbo. Después en Olímpico nos encontramos con un club muchísimo más humilde, pero que sabía muy bien hacía donde quería dirigirse. Tuvimos un primer año excelente y al segundo lo empañó el rumbo los resultados, lo que no permitió tener paciencia para seguir fomentando una base sólida de trabajo de grupo y de química de equipo. Hizo de alguna forma que la ilusión que la gente había creado por nuestra entrega, nuestra calidad y por el equipo se vaya perdiendo y diluyendo con el correr de la temporada.”

¿Te gustaría volver?

“No lo tengo en mente por ahora. Realmente estoy muy cómodo en el tema familiar, estamos muy arraigados a las costumbres españoles, a esta ciudad de San Sebastián. Mis hijas van al colegio, tienen sus actividades, horarios, lo que probablemente la incertidumbre de estar cambiando de ciudades, de países, de equipos llevan a que toda la familia tenga que adaptarse, generando desequilibrios que terminan siendo más caros que la experiencia que uno quería vivir o incluso que lo que puede pagar un contrato.”

¿Cómo viste el nuevo formato de la Liga Nacional en tus cuatro últimos años en la Argentina?

“El jugador siempre quiere competir, siempre quiere jugar más que entrenar. Yo creo que, si queremos dar un buen espectáculo, si queremos ver en lo que respecta a la repercusión, al producto como Liga nacional en sí, creo que los equipos tienen que entrenar y potenciar todo lo que tengan para poder competir a mejor nivel. A menos entrenamientos, menos se puede mejorar y en lo partidos es muy difícil ir mejorando. En mis dos años en Olímpico nos ha pasado de tener que ir entrenando cosas nuevas durante los partidos, e incluso improvisar, lo que lleva a que haya más errores y que el juego se desvirtúe un poco. A nivel de organización, a nivel de estructura, pensando en el hincha, creo que la diferencia con España está en que antes del primer partido del torneo, ya se sabe todo el calendario de toda la liga y todos los partidos que va a tener cada equipo. La gente puede programar que partidos va a asistir y que partidos puede viajar afuera para acompañar al equipo. Esa estructura de organización da la posibilidad de que haya más asistencia en los pabellones y en los estadios, y que el producto ACB crezca mucho más en valor.”


Primeros años en España

Con 22 años, el escolta con pasado en Boca, Obras y Olímpico desembarcó en España por primera vez. No fue fácil la adaptación, tanto a la liga como a las nuevas costumbres. Hoy, mira hacia atrás y recuerda aquellos años.

“Fueron años durísimos, no sé cómo hice. Realmente muchas veces me pregunto, sobre todo el primer año, porque no tenía ni la remota idea de adonde venía, con que gente me iba a encontrar, con que juego me iba a encontrar, que compañeros, que entrenador. Tuve la suerte, la grandísima suerte de estar con Sepo Ginobili (actual entrenador de Bahía Basket) que era un poco como mi hermano mayor. Con el vivimos muchísimos momentos. Desde el primer día estuvo cerca mío guiándome, porque el llevaba mucho tiempo jugando a nivel profesional, más allá de que era su primer año afuera de Argentina. También con Marcos Nóbile, pero él era un poco más frio, buscando más su esencia en el mundo y estaba un poco más alejado, aunque también entablé una grandísima relación con él. Luego a mitad de año, ya llegó Sergio Hernández, entonces hicimos un grupo de argentinos con quienes estábamos muy bien arropados y así pude estar más tranquilo, sentirme como en casa. Sin embargo, siempre destaco eso de lo que sentí en mi primer año, no sabía a donde venía, con que estadios, con que planificación y realmente al no saber de eso solo me enfoqué en trabajar, entrenar, mejorar y en ganarme un lugar. Tuve la suerte, después de un año, de decir que estaba jugando en la Liga ACB y vivir la gran liga y codearme con jugadores de una magnitud como me tocó en Murcia que realmente para mí fue un privilegio, porque me han ayudado no solo en el baloncesto, sino también en la parte de jugar, pensar y a tener una disciplina a la hora de trabajar y entrenar.”

¿Qué le recomendarías a los chicos más jóvenes que están viviendo sus primeras ligas en España, como ser Redivo o Vildoza?

“Trabajar mucho, tienen la suerte de que ya ha pasado la generación dorada, entonces tienen todos los resultados, balances, los resúmenes, que nos toca muy de cerca como argentinos. Tenemos un espejo muy reciente, muy fuerte y de resultados extraordinarios. Para ellos es una posibilidad mucho más sencilla de imitarse con esos jugadores. El cuidado de alimentación, el cuidado del descanso, las horas de entrenamiento, hacia dónde dirigir la carrera, que objetivos plantearse, y creo que están por buen camino. Los que vienen para acá, creo que tienen esa inquietud de mejorar, de querer progresar, y de hacer la carrera más trascendental de lo que es un jugador profesional que tal vez solamente lo hace en su país. Buscar poder traspasar fronteras y llegar a hacer algo, más en una liga como la ACB.”

Entrenadores argentinos

¿Cuál es la diferencia que más se destaca entre los entrenadores argentinos y los que tuviste aquí en España?

“El entrenador argentino lo que tiene básicamente es el manejo de grupo. Saber encontrar la tecla para que el jugador explote su potencial, cosa que quizás en algunos años aquí en España, no lo noté tanto. Yo tuve a Silvio Santander (actualmente en Quimsa), Facundo Müller (hoy en Instituto), el che García (ahora entrenador del Fuenlabrada), Fernando Duró (clasificado al mundial con Venezuela) y el oveja Hernández (entrenador actual de la Selección Argentina). Todos tenían en común eso, saber gestionar el grupo de una forma para potenciarlo, sacar el máximo rendimiento, y a eso agregarle el cuidado y la disciplina de la que venimos hablando.”

¿Cómo son las formativas en España?

“En España está la posibilidad de tener instalaciones preparadas, material disponible para que cada chico tenga una o dos pelotas. Las canchas están preparadas con calefacción o aire acondicionado. Además, están las canteras de los equipos. Joventut y Estudiantes son las mejores de España y como muchos dicen de Europa. Ellos tienen vinculados muchísimos equipos por toda la ciudad y así tienen un control del trabajo de todos y eso hace que en Badalona encontremos muchísimos chicos en los colegios públicos o incluso en los privados picando una pelota y dando la posibilidad, primero, de que el deporte se fomente y después, que terminen saliendo jugadores.”

¿Te ves como entrenador en un futuro o piensas en otras cosas?

“La parte de entrenador queda un poco descartada. Ya he trasladado muchas veces a mi familia, de ciudades, de países, y esa inestabilidad de una casa, de nuestras raíces, estar moviéndolas es un poco difícil de sobre llevar en el día a día. Tengo otras inquietudes que me llaman la atención, el coaching o PNL (Programación Neurolingüística), trabajos para potenciar, en este caso a un jugador, un trabajador o una empresa, para optimizar sus capacidades y sacar lo mejor a nivel grupo e individual.”



Selección

Paralelo a la generación dorada, hubo varios jugadores de grandísimo nivel que no tuvieron la posibilidad de tener más minutos en la selección nacional por competir con ellos. Maximiliano Stanic, Nicolas Gianella, Paolo Quinteros y Federico Van Lacke, entre otros. Con total humildad y madurez, este último nos cuenta como vivía el hecho de no ser convocado por tener a Ginobili o Delfino delante suyo.

“Es imposible soñar con un lugar cuando tienes a esos jugadores delante. A mi nunca se me quitó el sueño de la selección, siempre trabajé para poder estar en la selección, tuve esa inquietud y esas ganas de jugar. Pero nunca me frustró cuando no recibía una convocatoria. Sabía que tenía delante unos jugadores de una talla espectacular, que han trascendido a nivel mundial, no solo en Argentina por ser el mejor equipo argentino de la historia, sino que dejando un legado que es para imitar en muchos países. No pienso que haya sido injusto no haber estado, aunque no niego que nos haya quedado esa sensación de que podríamos haber tenido más oportunidades. Uno siempre quiere estar en la selección, nosotros como argentinos queremos estar en la selección, tener esa camiseta y tener grandísimos recuerdos que dan esos torneos.”

¿Qué sentiste por la convocatoria de Paolo?

“No me ha sorprendido y me puse muy feliz porque es un jugador y una persona que se merece todas las oportunidades que se le den. Es un jugador que ha trabajado muchísimo, con una calidad increíble, es buen compañero, es buen competidor y donde ha jugado siempre fue líder. En España, en la liga LEB o en la ACB con Zaragoza. En Argentina, en Uruguay. Es un jugador que dejó huella por la calidad y el nivel de competitividad que tiene.”

¿Te gustaría tener una nueva oportunidad en la selección?

“Siempre digo que me gustaría jugar en la selección. Soy consciente de la edad, de la distancia en el rol que tiene que tener un jugador en mi posición en la selección. Hablamos de Paolo Quinteros, un jugador excesivamente anotador, de Lucio Redivo, que son de características parecidas. Sé del perfil que se busca para competir en la selección. Y me quito el sombrero con Paolo que a los 40 años haya sido otra vez convocado, que haya jugado y que el equipo haya ganado los 2 partidos.”

¿Qué pasó en la CABB o en el básquet nacional para que después de 15 años vuelva a haber un éxodo?

“La verdad que no sé exactamente el motivo particular o puntual, creo que es una pregunta que todos se están haciendo. Por qué hay un vacío de 10-14 años que se dejó de venir a España. Prefiero ver el vaso medio lleno y decir que otra vez se ha vuelto a emigrar para Europa y contamos con 10-12 jugadores en la liga ACB, como pasaba en mis años de la liga del 2003, donde estaban Scola, Montecchia, Oberto, Prigioni y Nocioni. También hay una gran inclusión de los jugadores de Europa del este, con lituanos y serbios, lo que hizo que se corriera el foco para ese lado y se dejara a toda la parte sudamericana.”

Nota: Bruno Giardini (@CbaBasquet) - Pick&Roll

COMENTARIOS (2)

toti 04/01/2019

Excelente nota, por lo preguntado y por la claridad de lo respondido.

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Carlos 05/01/2019

Fede felicitaciones que bien que la hiciste, gran persona y buen jugador

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