• 29-09-2022
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Los valores y la educación sobre todo: La historia de Jaylen Brown

Jaylen Brown es de los mejores jugadores de la NBA, es la segunda espada de Jayson Tatum, con quien forman una de las mejores duplas de toda la liga, y tiene un futuro enorme. Pero Brown tiene otra faceta en la que el básquet no es el protagonista.

Resulta que en su orden de prioridades siempre puso por delante la educación antes que el deporte, aún siendo de los mejores jugadores universitarios en su momento. Esta es su historia, enfocada en la educación y los valores que le inculcó su familia, llevando al básquet paralelamente y de forma secundaria.

Jaylen nació en Marietta, Georgia, el 24 de octubre de 1996. Desde pequeño le enseñaron que lo primero era la educación, incluso cuando empezó a brillar en el básquet, ese era su norte. “El baloncesto no es quien eres, sino lo que haces”, le repetía su madre, Mechalle Brown. Ella junto a su padre Marselles, boxeador profesional que ganó el título FECARBOX de la organización mundial de boxeo en peso pesado en 2016, querían que Jaylen se cuestionara el “por qué” de las cosas.

Su padre fue esencial para ayudarlo a compatibilizar el deporte y el estudio cuando recién empezaba a competir en el básquet. Fue al Wheeler High School, clasificado 42° de 2200 secundarios a nivel educativo en el estado de Georgia, el octavo estado más grande de Estados Unidos. Allí pudo complementar un gran nivel de aprendizaje junto a una alta competencia en el básquet, Wheeler tiene el onceavo mejor programa de baloncesto en el estado.

Pese a que no era su prioridad fue inevitable que brillara en el parqué, en su temporada senior de High School (2014/2015) lideró al equipo a ganar el campeonato estatal, incluso metió dos tiros libres para la victoria 59-58 con 0,6 segundos en el reloj. Sus promedios esa temporada fueron de 28 puntos y 13 rebotes, incluido un récord de 30-3 para los Wildcats de Wheeler. Ese mismo año consiguió el oro en el FIBA Américas U18 y fue seleccionado en el McDonald 's All-American Boys Game de 2015.

Brown era un prospecto de 5 estrellas al terminar su etapa de High School y era el cuarto mejor prospecto de su camada detrás de Ben Simmons, Skal Labissiere y Brandon Ingram. Tenía decenas de ofertas para ir a las mejores universidades, pero una vez más la educación decidió sobre el básquet.

Fue a la universidad de Berkeley, rankeada en el puesto 150 de la D1 de la NCAA, liga universitaria más importante de Estados Unidos, pero conocida por ser una de las mejores universidades del mundo y la número 1 a nivel público en EE. UU.

Pese a no estar en los focos podía codearse con los mejores en la conferencia Pac-12, una de las mejores de la NCAA, y alimentar sus otros intereses. Paralelo al básquet practicó mucho ajedrez, un juego que lo apasiona: Dice que “El ajedrez es un poco como la vida.

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Todas tus decisiones las debes tomar pensando en el futuro y en sus consecuencias”. También siguió aprendiendo idiomas, su idea era saber al menos tres lenguas antes de los 25 años. Hoy en día habla bien el español gracias a estudiarlo en su único año universitario.

“Puedo jugar en la NBA, lo sé. Pero estoy buscando algo distinto”, le dijo Jaylen al entrenador del equipo, quien siempre recuerda esas palabras para mostrar lo especial que es Brown. En su única temporada de College jugó 34 partidos y promedió 14.6 puntos, 5.4 rebotes y 2 asistencias en 27.6 minutos, además logró que Berkeley vuelva al March Madness después de 14 años.

Trás un único y asombroso año de college decidió irse directo al draft, donde los Boston Celtics lo eligieron con el tercer pick. Tuvo un buen año de rookie en el que jugó 78 partidos, 20 como titular, y promedió 6.6 puntos (45.4% TC), 2.8 rebotes y 0.8 asistencias.

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En su segunda temporada dio un paso al frente tras la lesión de Gordon Hayward, que le dio la oportunidad perfecta para mostrarse. Disputó 70 partidos y todos como titular, pasando de 17.2 minutos por partido en su año rookie a 30.7. Además aumentó sus porcentajes a 14.5 puntos (46.5% TC), 5 rebotes y 1.6 asistencias.

A partir de ahí solo fue para arriba, cada año se lo nota más maduro y se volvió una pieza fundamental de los Boston Celtics. Esta temporada se asentó como la segunda del equipo detrás de Jayson Tatum, su gran dupla, y fue vital para llevar a la franquicia a las finales de la NBA, donde perdieron con los Golden State Warriors.

Su evolución aún no terminó, apenas tiene 25 años y un futuro gigante dentro del, muy prometedor, proyecto que tienen los Celtics con él y Tatum como principales referencias. Este es Jaylen Brown, un jugador diferente, que ve más allá de solo el básquet y que es un crack aunque esa nunca fue su principal prioridad.

Joaquín Cirigliano
Pick&Roll

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