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Mirar el vaso medio lleno

Argentina finalizó el primer torneo Sudamericano U21. A primera vista, terminar como subcampeón, de local, y encima perdiendo a Brasil suena doloroso por donde se lo mire. Así y todo, hay varias cuestiones a resaltar, desde lo colectivo, individual, organizativo, y el hecho de poder ver una camada que en un momento parecía perdida tras no clasificar al Mundial U19, y de repente se encontró jugando otro torneo años después, y con el recambio más cercano a la Mayor. Un Sudamericano con muchos vaivenes, con jugadores que tomaron la posta, y otros a los cuales le costó entrar en ritmo y amoldarse al torneo corto. Un repaso de porqué dentro y fuera de la cancha terminó siendo positivo a pesar del resultado final.

Hay que ver más allá del resultado deportivo. Muchos dirán que es una excusa para no poner primero que se perdió una final como local y ante Brasil, pero no es así. Hay que valorar lo que sucedió dentro de un marco con cambios dentro del basquet y a nivel organizativo. Primero y principal poder recibir otro torneo Internacional, y en el mismo año que se llevó a cabo un Mundial U17. Hacerlo en una categoría de la cual poco se tiene en cuenta, y que directamente del U19 dan el salto a la mayor, sin tener que colocarse la camiseta en el camino. Lograr generar un torneo U21 ya habla realmente bien de lo que pretendemos, y hacia donde vamos. Camadas que pueden quedar en el camino, jugadores de los cuales tal vez no se volvería a hablar de ellos para jugar por su país, y solo en sus clubes. Bueno, de eso se trata un poco todo. Mantener la camada que fue al último Mundial U19, darle otro rodaje, y la posibilidad de subir otro escalón más para hacerse ver y proyectarse con más fuerza como el recambio más cercano a la selección Mayor.

El caso de Argentina, es justamente uno muy peculiar. Todos recordarán ese FIBA Américas, donde el albiceleste no concretó su arribo al Mundial, lo cual generó una montaña de dudas de lo que se estaba haciendo. Brasil finalmente no acudió, y fue Argentina quien tomó su lugar con una camada, que hasta ese momento, no había dado buenas señales. En el Mundial de Egipto, el equipo fue otro en actitud, juego, defensa, intensidad e individualmente jugadores que crecieron y elevaron su nivel. Después de ver eso, surgió la incertidumbre de pensar ¿Porque no otro torneo para que sigan evolucionando? Y claro que sí, que empiecen a crecer dentro de sus clubes (algo nada fácil para chicos de 18/19 años en Liga), y luego nuevamente con la celeste y blanca. Finalmente sucedió, con protagonistas mejorados en general, y en casa, para que la gente empiece a familiarizarse de a poco con el recambio que se viene.

Algunos seguirán diciendo, todo muy bien, pero volvimos a perder una final. Argentina fue con un plantel consolidado en su base, con poco rodaje, pero con actores en un presente de excelencia. Fjellerup como la cara visible de la siguiente etapa, ya con minutos en la mayor, además de tomar la posta del equipo. Corvalan y Vaulet como sus segundas guitarras, físicamente y en lo deportivo con pasos al frente. Lo propio Lema, con minutos cambiantes en Liga, pero renovado en la selección, con frescura, potencia, intensidad y generando en todos ese fuego sagrado. Berra como alternativa en una posición que generalmente nos duele. Un jugador práctico, inteligente, de talla y defensivamente fuerte. Andreatta con sus 2,11 como cuatro tirador, fuerte en defensa, con experiencia en la Universidad de EEUU y buenos minutos dentro y fuera de la llave. Es cierto que ahí nos quedamos cortos. La banca fue y vino en protagonismo, gol y claridad.

En un torneo tan corto como el Sudamericano, hay que engranar rápido. Argentina mostró su dependencia de los jugadores con mayor rodaje, mejor volumén físico y desequilibrio individual. Corvalan - Fjellerup - Vaulet fue el tridente que agarró la lanza para las ofensivas. Argentina fue poco claro por momentos, le costó tener opciones por fuera de ese tridente, aunque cuando Lema y Berra dieron el presente, las cosas generalmente variaron. Algunas ráfagas de Andreatta, Solanas con su muñeca brava, la potencia física y talento que de a ratos generó Carvalho, y poco más sinceramente. Germano y Rupcic con poca participación, dando una mano en defensa, que nunca viene mal, pero no para anotarse en ofensiva.

Lautaro Lopez con excesivos vaivenes de juego, sin saber cuando pasar o cuando lanzar, más allá de mostrar siempre su rebeldía, talento e intenciones de ataque. Se lo llevó a Chapero siendo U17 como proyecto y que tome experiencia. Recién con Uruguay se vio un elenco mejorado, que pasó más la pelota, que tuvo una versión colectiva de alto nivel, y que generalmente se mantuvo fuerte en defensa. Claro está que la final fue diferente. Un juego de mucho vuelo ofensivo, velocidad, intensidad, presión, y elegancia para jugar y definir. En ese aspecto, Argentina se involucró muy bien, aunque se quedó corto, tal vez por las variantes, por mayoría de acciones individuales y no definir un juego que llegó a estar cuasi dominado.

En definitiva ¿Valió la pena armar un Sudamericano U21 en casa? Claro que sí, porque se demostró que el futuro está al vuelta de la esquina, y no tan lejos. No es necesario tener que ir a la clase 2000 para buscar el primer recambio fuerte. Aún perdiendo la final, quedó demostrado el progreso de ciertos jugadores que ya comienzan a ser tenidos en cuenta para entrenar con la mayor como mínimo. Si siempre no guiamos por los resultados deportivos, difícilmente lleguemos a buen puerto. Todos queremos ganar, y siempre dejamos ver el triunfalismo a flor de piel como el don del fracaso cuando no conseguimos un objetivo que parece simple a la vista. Duele perder de local, duele que sea ante Brasil dentro de un torneo casi perfecto para coronarse campeón. Así es el deporte, por ende, es importante ver todo lo que logró con el Sudamericano, y ahora sí pensar en como seguir elevando la vara de este plantel. ¿Mayor protagonismo en Liga? ¿Seguimientos personalizados? ¿Saltar a otro nivel en algunos casos? Un poco de todo y más. Ganamos en muchos puntos, es solo tratar de mirar el vaso medio lleno...

José Fiebig

@Josefiebig

COMENTARIOS (5)

MAURO 07/08/2018

No entiendo el analisis , claramente negativo y que marca el mal nivel de nuestros jugadores (es lo que hay) , esto es lo que genera nuestra liga nacional NADA ... El verdadero comentario seria que estamos claramente abajo de brasil y a años luz de las potencias mundiales

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lopezbe 08/08/2018

En serio, José? Se jugó bastante mal, incluso contra rivales de poca jerarquía. La verdad, uno veía el equipo y de pronto hasta te impresionaba el bajo nivel de jugadores con muchos partidos de Liga. No sé si faltó tiempo, pero no hubo tampoco mucho juego colectivo. Creo que no es grave, siempre que entendamos que estamos unos cuantos metros detrás, y que los fundamentos del básquet moderno no se limitan al tiro de tres. Celebro tu optimismo; no lo comparto.

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chubi 08/08/2018

la gran problematica historica de argentina son los internos, sin fisico, sin recursos ofensivos, sin intimidar en el aro propio (bloqueos), yo le pregunto al chubi susbieles, cuando la confederacion le va a dar lugar a el colo, fabricio oberto, gaby fernandez etc. para que puedan trabajar con las selecciones juveniles?.

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JC 08/08/2018

Estoy de acuerdo con vos mauro, pero esto es negocio y nos quieren hacer creer estamos en presencia de jugadores super estrellas, y este torneo se armo para poder meter a los pibes de bah....en otro mercado.

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podesta 08/08/2018

Solamente dos jugadores con potencial de selección mayor, Maxi y Lema, los demás mediocres, Corvalan es escolta y no base con un promedio de 2 asistencias por partido, Vaulet sobre valorado, la CABB otra vez improvisando, mucho jugador extranjero en la liga no permite el desarrollo de los jovenes.

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